En tiempos donde los destinos más famosos parecen llenos incluso en temporada baja, viajar se ha vuelto un acto de descubrimiento diferente: buscar lo menos obvio, lo más auténtico.
Así nace el fenómeno de los “destination dupes”, o destinos alternativos: lugares que ofrecen la misma magia de los íconos turísticos, pero con menos multitudes y más alma.
Viajar fuera del radar
Mientras miles hacen fila en Torres del Paine, otros miran el amanecer desde los valles de Cerro Castillo, en la Región de Aysén. Allí, las montañas son igual de imponentes, pero el silencio tiene otro peso.
En lugar de San Pedro de Atacama, algunos viajeros eligen Alto Biobío, donde los ríos termales se mezclan con tradiciones pehuenche y cielos tan despejados como los del norte.
Y quienes sueñan con el espíritu de Bali, encuentran su reflejo latino en las playas del Pacífico colombiano o Manabí (Ecuador): surf, espiritualidad y una vida costera sin apuro.
El valor de lo desconocido
Viajar por el lado B del mapa no significa conformarse con menos; al contrario, es redescubrir el asombro.
En Chile, cada región guarda alternativas que sorprenden:
- Cochamó, la “Yosemite chilena”, ideal para senderismo y escalada.
- Isla Mocha, frente a Arauco, con su bosque ancestral y rutas de avistamiento de ballenas.
- Putre y el altiplano de Arica, donde los bofedales y volcanes forman paisajes de otro planeta.
Muchos de estos destinos están impulsados por emprendedores locales que buscan diversificar el turismo. “La gente viene buscando naturaleza, pero se lleva historia y comunidad”, explica Javiera Araneda, guía en Alto Biobío. “Acá cada casa tiene una historia que contar.”
Turismo consciente y descentralizado
El auge de los destinos alternativos responde también a un cambio de mentalidad: viajeros que quieren evitar la saturación, reducir su huella y apoyar economías regionales.
La Organización Mundial del Turismo proyecta que el interés por rutas secundarias crecerá más de un 25 % en América Latina durante los próximos dos años.
En Chile, proyectos como “Rutas de los Pioneros” en Aysén o “Senderos de la Raíz” en la Araucanía están promoviendo el turismo sostenible en comunidades pequeñas, combinando conservación, cultura y aventura.
Viajar fuera del radar es volver a sentir que descubres
La próxima vez que planifiques un viaje, deja que el mapa se doble un poco. Sal de la ruta principal.
Porque el encanto no está solo en lo que todos ven, sino en lo que todavía se puede contar en voz baja: una playa sin nombre, una hostería al borde del río, un amanecer sin testigos.
Viajar fuera del radar no es perderse; es volver a encontrar el sentido del viaje.
