El viaje ya no se trata de ir, sino de devolver.
Cada vez más viajeros eligen experiencias con impacto positivo: voluntariados, alojamientos eco y proyectos comunitarios que transforman tanto al destino como a quien lo visita. En Chile, el turismo regenerativo crece desde el norte al sur, invitando a moverse con sentido y dejar una huella que inspire.
El avión aterriza en Calama y, mientras el grupo revisa su equipaje, María Fernanda, una profesora de historia de Valparaíso, sostiene una pala y una sonrisa. No viene solo a recorrer San Pedro de Atacama: su viaje incluye colaborar en un proyecto de reforestación con comunidades locales. “Viajar ya no es solo ir —dice—, es devolver un poco de todo lo que el mundo nos da.”
Ese es el nuevo mapa del turismo: experiencias que no solo buscan descanso o belleza, sino también impacto positivo. Voluntariados ambientales, alojamientos eco, talleres comunitarios o proyectos rurales son parte de una tendencia global que redefine la forma de moverse por el planeta.
De turistas a participantes
El informe Travel Trends 2025 de Booking.com confirma que más del 60 % de los viajeros latinoamericanos quiere que sus viajes “dejen una huella positiva” en los lugares que visitan. Chile no se queda atrás. En la Región del Maule, por ejemplo, el programa Turismo Rural con Identidad reúne a familias campesinas que abren sus puertas para enseñar oficios locales: desde elaborar miel hasta cocinar con productos nativos.
En el Valle del Elqui, pequeñas hosterías ofrecen hospedajes sostenibles construidos con materiales reciclados y energía solar. Y en el sur, comunidades mapuche invitan a vivir la experiencia del turismo comunitario, compartiendo gastronomía, ceremonias ancestrales y relatos sobre el territorio.
“Los viajeros llegan buscando algo más que descanso. Quieren sentido”, comenta Carolina Araya, fundadora de la agencia Rutas con Alma, especializada en experiencias de voluntariado. “Participar en una siembra o en la reconstrucción de una escuela cambia la forma de mirar el viaje. Es una transformación personal.”
Turismo regenerativo: más allá de lo verde
Durante años, se habló de turismo sostenible. Hoy, el concepto evoluciona hacia el turismo regenerativo: experiencias que no solo minimizan el impacto ambiental, sino que ayudan a restaurar ecosistemas y comunidades. En la práctica, significa plantar árboles donde hubo incendios, limpiar playas o apoyar proyectos locales con parte del valor del viaje.
Un ejemplo es el Proyecto Puyuhuapi Vivo, en la Región de Aysén, donde los visitantes pueden participar en jornadas de limpieza costera y restauración de bosques. “La recompensa no está en la foto, sino en el vínculo que se crea con el lugar”, cuenta Ignacio Fuentes, guía local y guardaparques.
Viajar diferente, sentir distinto
El turista consciente no busca lujo, sino conexión. Duerme en cabañas sencillas, comparte sobremesas con habitantes locales, y prefiere pagar por experiencias que aporten valor. En estos viajes, los recuerdos no se coleccionan, se construyen.
- Dónde empezar: plataformas como Travolution.org, Reforestemos.cl o Workaway ofrecen oportunidades de voluntariado y experiencias responsables en Chile y Latinoamérica.
- Cuándo ir: durante temporadas medias o bajas (abril-junio / septiembre-noviembre), cuando los destinos pueden recibir apoyo adicional.
- Consejo práctico: antes de elegir, investiga que el proyecto tenga certificación o respaldo local. No todo lo “eco” es realmente sostenible.
El viaje ya no se trata de ir, sino de devolver
Viajar con propósito es una invitación a mirar distinto. A cambiar la pregunta del “¿a dónde voy?” por “¿qué dejo atrás?”. En tiempos donde todo pasa rápido, estos viajes nos recuerdan que el movimiento también puede sanar —lugares, vínculos, y a veces, a nosotros mismos.
